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jueves, 24 de julio de 2025

La Sissi naíf de ‘Sissi’ y el mito de ensueño de Ernst Marishka



Las historias de las longevas cortes europeas han construido buena parte del mito de expansión del viejo continente. La ensoñación profunda con el mundo de la nobleza y las dinastías hereditarias de las coronas europeas han alimentado la fantasía del mundo durante siglos. Esto se ha visto plasmado constantemente en la literatura, el teatro y también el cine. A mediados de los años cincuenta, cuando despuntaban como todo un acontecimiento cultural histórico las vanguardias cinematográficas las vanguardias y el cine de autor, en una época dorado de los sistemas de color y el respaldo de Agfacolor, el austriaco Ernst Marishka lanzaba toda una saga biográfica sobre la Emperatriz Isabel de Austria, que al día de hoy es una de las más célebres en la historia de la nobleza europea, en gran medida por el retrato construido en la trilogía de Marishka. En la historia del cine, el proyecto derivaría en el lanzamiento de Romy Schneider, quien se convertiría en una de las estrellas transversales del cine europeo hasta su temprana muerte en los años ochenta. La primera película es ‘Sissi’ (1955), en la que describen los orígenes de la pequeña Sissi y su encuentro y amor a primera vista con el joven Emperador Francisco José (Karlheinz Böhm), quien inicialmente está acordado en compromiso con su hermana Néné (Uta Franz). Así se despliega, en medio del resplandeciente escenario austriaco, un amplio drama en la nobleza del centro de Europa. 

Marishka parte de aquel mundo paradisiaco e idealizado de una aristocracia campestre, incrustada en la resplandeciente geografía del centro de Europa, en la dicha embriagante de una familia ideal, con un padre bonachón, una madre protectora y unos niños y niñas felices que retozan por todo el espacio; en la amplitud de la plenitud. Todo esto brilla en planos gigantescos y con el brillo del Agfacolor, iluminando las fantasías de todo el resto de mortales que no estamos en ese escenario de completo deleite. Entonces, en la tradición clásica del drama mismo en Occidente, emerge quien es la elegida, aquella que menos parece seguir las dinámicas familiares, la pequeña Sissi, quien cabalga libre por los valles mientras los demás no saben dónde está. La presencia naturalmente fresca de Romy Schneider se convierte poco a poco en el eje central de todo el concepto de la película, igual que en los cuentos de hadas lo hacen las princesas, y al mismo tiempo como lo hacen los héroes y heroínas en los relatos míticos. 

Por otra parte, emergen gradualmente las formas estrictas de la corte, de la nobleza, que vistas a la luz de otro estado de conciencia en esta época, se perciben de una forma nueva, y entonces la historia tradicional de la princesa que encuentra al príncipe adquiere un nuevo valor. Así se pueden ver más claramente las incidencias ultraconservadoras de los arreglos matrimoniales, de la conservación de la sangre azul entre primos hermanos y de un sistema en el que las mujeres se presentan como bestias finas. Pero en esa misma organización social en una élite infinitamente elevada, se descubre cómo se empiezan a forjar los líderes, específicamente las lideresas, aquellas mujeres que iban a tomar el poder sobre todo al interior de esas cortes que dominaban prácticamente continentes enteros. A fin de cuentas, la historia que emprende Ernst Marishka es por enésima vez la del mito del héroe, aquí de una heroína, aquella que está destinada por las deidades para cambiar el mundo, para tomar el poder. En ‘Sissi’, todo empieza por una joven de diecisiete años que empieza por asumir la elección inesperada de la que es objeto y después en la decisión consciente de nunca dejar de ser ella misma. 


sábado, 2 de febrero de 2019

La cúpula perversa de ‘The Favourite’ y la perspectiva cruenta de Yorgos Lanthimos

La favorita » Espora


Yorgos Lanthimos es uno de los directores destacados en el panorama del cine mundial. Durante los años más recientes de esta década, el director griego ha entregado piezas de su filmografía que han conquistado a la crítica de forma global y ha sacudido las emociones de un público diverso. Su más reciente película, ‘The Favourite’ (2018), ha conseguido nada más y nada menos que diez nominaciones para la próxima entrega de los premios Oscar. Todo esto tras haber tenido un paso exitoso por el más reciente Festival de Venecia. The Favourite se sitúa en los albores del siglo XVIII en Inglaterra, en donde gobierna la frágil Reina Ana (Olivia Colman), con gran influencia de su muy cercana amiga Lady Sarah (Rachel Weisz). Arriba entonces al palacio Abigail (Emma Stone), una sirvienta de origen noble quien gradualmente conquista el cariño y la confianza de la reina, desembocando inexorablemente en un enfrentamiento con Lady Sarah. Los clásicos entramados perversos de las cortes dan entonces rienda suelta.

Lanthimos se ha caracterizado por desarrollar un cine envolvente, con atmósferas elegantes y potentes, en contextos sofisticados por diferentes vías. Los espacios frecuentemente son extensos y exclusivos, como escenarios luminosos en donde se devela lo más oscuro de la condición humana, usualmente con visos de crueldad. En ‘The Favourite’, Lanthimos accede a un presupuesto mucho más alto para recrear una época desbordante en lo estético y esto le permite llevar al máximo su recreación de estos mundos embriagadores y fantásticos. La fantasía también se percibe en ‘The Favourite’, sin necesidad de adentrarse en el género fantástico como tal, como lo hizo en sus dos anteriores películas ‘The Killing of a sacred deer’ (2017) y ‘The lobster’ (2015). Las cortes europeas del pasado son sin duda un espacio fructífero para que los temas de Lanthimos se desarrollen a sus anchas. Como siempre, la influencia de Kubrick es notoria, especialmente en esta película que sin duda bebe de las fuentes de la colosal ‘Barry Lyndon’ (1975). Lanthimos hace uso constante aquí de lentes angulares que incluso libremente distorsionan la imagen, probablemente representando la misma perversión del entorno humano. La cámara sigue a los personajes en el espacio majestuoso como si lo hiciera en el laberinto de sus propias pasiones. Por supuesto, la construcción de los mundos de Lanthimos requieren de un trabajo excelente de fotografía y arte, que en este caso nuevamente es exitoso. La foto de Robbie Ryan transita con ductilidad de los amplios exteriores difusos a ciertos cálidos y siniestros interiores. El arte de Fiona Crombie estimula planos preciosistas, llenos de detalle, recordando por momentos ‘Gritos y susurros’ (1972), de Bergman, una referencia que se extiende también en lo temático. La música de Alexis Bennett recrea el contexto y funciona como aditamento emocional con vivaces clavecines y otras cuerdas clásicas. Simultáneamente, transita a lo experimental, con espasmos intensos que recuerdan el trabajo de Krzysztof Penderecki en ‘The Exorcist’ (1973).

Uno de los elementos más destacados en ‘The Favourite’, como es usual en la filmografía más reciente de Lanthimos, es el trabajo de escritura. Las películas situadas en estos contextos históricos suelen ser adaptaciones, pero aquí se trata de un brillante guion original a cargo de Deborah Davis y Tony McNamara. La trama se sostiene con seguridad sobre la firmeza del triángulo que conforman las tres protagonistas (interpretadas de forma notable por Stone, Weisz y Colman). Poco a poco la trayectoria de las tres mujeres nos va cambiando el matiz de su personalidad, como si giraran frente al sol difuso de Inglaterra, mostrándonos una complejidad interesante. Gradualmente, lo que se presenta ante el espectador va girando en una maquinaria dramática aceitada por la destreza cinematográfica de Lanthimos. Por supuesto, la perspectiva es oscura, depredadora y brutalmente honesta con respecto a la condición humana. Yorgos Lanthimos nos plantea la indestructibilidad del vicio en cualquier relación.